Estudiar con ahínco realmente puede llevar a una persona a lugares que nunca imaginó.

Este verano, durante un viaje a los Países Bajos, me reencontré en Ámsterdam con un compañero de secundaria al que no veía desde hacía muchos años, y me emocionó profundamente.

Fuimos compañeros de clase en una zona montañosa y pobre. Sus padres eran agricultores comunes, su situación familiar no era buena, no tenían influencias ni recursos en los que apoyarse. Me contó que en aquel entonces estudió desesperadamente con una idea muy simple: no quería volver a casa para trabajar la tierra, no quería repetir la vida de sus padres, de sol a sol en el campo.

Más tarde, basándose únicamente en sus excelentes calificaciones, ingresó en una universidad de renombre. Después de graduarse, consiguió un puesto como ingeniero en una de las principales empresas tecnológicas, donde trabajó durante veinte años. Fue enviado a Ámsterdam por trabajo y ahora vive aquí desde hace más de diez años. Ha formado una familia, ha establecido su carrera y disfruta de una vida plena y feliz.

Desde aquel pueblo rural y pobre hasta establecerse hoy en Europa, no ha habido atajos en este camino; todo se ha basado en el estudio, el esfuerzo y la perseverancia a largo plazo.

Para las personas de familias con recursos modestos o incluso pobres, que no tienen capital, ni contactos, ni una red de seguridad, solo pueden depender de sí mismas. Estudiar no necesariamente determina toda la vida de una persona, pero el conocimiento y las habilidades sí que pueden darle más opciones, la oportunidad de salir de su entorno original y cambiar su propio destino y el de la próxima generación.

Muchos años después, al reencontrarme con mi viejo compañero en un país extranjero y ver la vida que tiene hoy, me alegro sinceramente por él. Su experiencia de vida también demuestra que el esfuerzo no siempre se recompensa de inmediato, pero el esfuerzo a largo plazo realmente puede llevar a una persona a lugares que nunca imaginó.

Que todos nosotros, en nuestras respectivas trayectorias de vida, avancemos con los pies en la tierra y con paso firme.