Aclaración histórico-arqueológica:

El sistema de exámenes imperiales no se limitaba al ensayo de ocho partes; en sus inicios, combinaba letras y ciencias.

La base de las creencias de la civilización Han es la razón y la ética, no la teocracia.

Mientras Europa ardía en la fe, China ya veneraba la ciencia.

Mucha gente cree que los antiguos exámenes imperiales solo evaluaban el ensayo de ocho partes y que los estudiantes eran “ratones de biblioteca”.

Pero la realidad es todo lo contrario.
El verdadero sistema de exámenes imperiales, durante un largo período, combinó la formación en letras y ciencias.
La antigua China no solo era una nación de poesía, libros, ritos y música, sino también una civilización que veneraba la ciencia y la razón.


📖 I. El punto de partida de los exámenes imperiales: una oportunidad para todos los eruditos de origen humilde

El emperador Yang de la dinastía Sui creó el sistema de exámenes imperiales, y la dinastía Tang lo perfeccionó.
Este sistema rompió el monopolio de la aristocracia, permitiendo que la gente común ingresara a la burocracia a través del conocimiento.
Fue el primer “sistema de igualdad de oportunidades basado en el talento” del mundo.

Los exámenes de la dinastía Tang no solo evaluaban para el grado de “Jinshi” (erudito avanzado), sino que también incluían materias de ciencia e ingeniería como “matemáticas” y “cálculo”:

  • Medición geométrica
  • Diseño hidráulico
  • Proporciones arquitectónicas
  • Astronomía y calendarios

El monje Xuanzang y su grupo podían predecir eclipses solares con precisión; no era un milagro, sino ciencia.
El conocimiento en ciencia e ingeniería era un criterio importante para la selección de talentos por parte del gobierno de la época.


📚 II. Los Nueve Capítulos sobre el Arte Matemático: la base de la tradición racional Han

En el siglo I a.C., los chinos ya habían escrito los Nueve Capítulos sobre el Arte Matemático.
Este libro podía resolver sistemas de ecuaciones, medir pendientes y calcular diques, siendo la obra maestra de matemáticas aplicadas más antigua del mundo.

Uno de sus problemas dice:

“Hay tres tipos de mijo, con precios y pesos diferentes. Si se venden juntos por una cierta cantidad de dinero, ¿cuál es el precio de cada tipo de mijo?”
Este es el prototipo de un sistema de tres ecuaciones lineales con tres incógnitas.

En esa época, Europa todavía usaba números romanos y ni siquiera había aparecido el concepto de “cero”.
Este libro se convirtió más tarde en el texto principal para la “asignatura de cálculo” en las dinastías Sui y Tang,
reflejando el espíritu fundamental del pueblo Han de “confiar en la razón y aplicar la técnica”.


🧮 III. Preguntas de examen de ciencia e ingeniería: una dificultad comparable a la ingeniería moderna

Las preguntas del examen para los “candidatos de matemáticas” de la dinastía Song eran extremadamente difíciles, por ejemplo:

“Si un canal se divide en tres ramales, cada uno desviando una cantidad diferente de agua, ¿qué altura debe tener el dique para que el flujo de agua sea uniforme?”

Esto ya involucraba mecánica de fluidos y cálculos geométricos.
En aquel entonces, los “Doctores en Matemáticas” y los “Supervisores de Obras Hidráulicas” estaban a cargo de los asuntos de ingeniería y topografía.
Aprobar este tipo de “examen de ciencia e ingeniería” era equivalente a ser un “ingeniero nacional” de hoy en día.

En esa época, para ser un funcionario no solo había que saber escribir poesía, sino también entender de arquitectura y algoritmos.
Razón, practicidad y ciencia eran parte del sistema de gobierno.


⛪ IV. La divergencia entre razón y fe: las diferentes elecciones de los Han y los europeos

Mientras tanto, Europa se sumía en la “Edad Oscura” del dominio religioso.
La Iglesia declaró:

“La Tierra es el centro del universo, y dudarlo es herejía.”

Bruno fue quemado en la hoguera, Copérnico fue encarcelado y Galileo fue forzado a retractarse.
La razón y la ciencia fueron reducidas a cenizas por el fuego de la fe.

Mientras que China usaba los “exámenes imperiales” para estimular la razón y el “conocimiento” para reemplazar la fe.
Una usaba la religión para controlar el pensamiento, la otra usaba los exámenes para premiar el intelecto.
Dos caminos que determinaron el rumbo de dos civilizaciones.


☪️ V. Europa atrasada, Islam abierto

Mientras la Europa medieval estaba encadenada por la religión,
el mundo islámico se encontraba en la cima de la civilización.

La “Casa de la Sabiduría” de Bagdad reunió a eruditos de Grecia, Persia e India,
impulsando avances en álgebra, astronomía, medicina y química.
Los “números arábigos” y los términos químicos con el prefijo “al-” provienen de allí.

En aquel entonces, las mujeres musulmanas no estaban obligadas a cubrirse la cabeza,
mientras que el mundo cristiano exigía que las mujeres se cubrieran el rostro y les prohibía estudiar.
En esa época, el Islam era más abierto y el cristianismo más conservador.

La clave de una civilización no reside en el nombre de la religión, sino en si respeta la razón.


🎨 VI. El Renacimiento: el renacer de la razón, la remontada de Europa

En el siglo XVI, la Reforma Protestante de Lutero rompió las cadenas del poder eclesiástico,
y la liberación del pensamiento trajo consigo el Renacimiento y la Revolución Científica.

Da Vinci, Copérnico, Galileo, Newton…
La humanidad pasó del geocentrismo al universo, de la alquimia a la química, de la fe a la ciencia.
El Renacimiento forjó el futuro liderazgo tecnológico de Europa.


⚙️ VII. El declive de China: la interrupción de la tradición científica y técnica

  • Las guerras del período de las Cinco Dinastías y los Diez Reinos destruyeron el sistema educativo;
  • Aunque la dinastía Song mantuvo la asignatura de cálculo, su estatus disminuyó;
  • La dinastía Yuan canceló los exámenes de ciencia e ingeniería para los chinos Han,
  • y la dinastía Ming reemplazó el aprendizaje práctico con el ensayo de ocho partes: la razón quedó atada por la literatura.

Desde entonces, la tecnología de China dejó de desarrollarse sistemáticamente,
la artesanía se estancó en la “técnica” y perdió el “camino”.
Mientras Europa navegaba hacia la Era de los Descubrimientos y la Revolución Industrial,
nosotros nos detuvimos en la víspera de Tiangong Kaiwu (La explotación de las obras de la naturaleza).


☯️ VIII. La esencia de las creencias Han: respetar a los dioses y fantasmas, pero mantener la distancia

(Transición: ¿Por qué el pueblo Han posee un gen inherente para la razón?)

Para entender por qué China pudo emprender tempranamente el camino de la razón y la ciencia,
debemos volver al origen de su pensamiento: la estructura de creencias del pueblo Han.

El rey Wen de Zhou ya prohibía el “culto indiscriminado a fantasmas y dioses”.
Confucio fue más allá al decir: “Respeta a los fantasmas y dioses, pero mantén tu distancia”.
Esto no es solo una doctrina ritual, sino una declaración de independencia espiritual.

El pueblo Han venera a sus antepasados, no cree ciegamente en deidades;
Yuchi Jingde se convirtió en un dios guardián, Guan Yu en el Santo de la Guerra, Mazu en la protectora de los marineros…
Todos ellos son deidades “moralizadas” y “personificadas”, no creaciones religiosas.

Este gen cultural demuestra que:
el pueblo Han posee por naturaleza el brillo de la razón, libre de las ataduras del espíritu religioso.
Creen en las leyes naturales, valoran la práctica y son más aptos que cualquier otro pueblo para seguir el camino de la ciencia.

Por esta razón, China pudo escribir los Nueve Capítulos sobre el Arte Matemático antes de la era común,
establecer exámenes de ciencia e ingeniería en las dinastías Sui y Tang, y crear la pólvora, la brújula, la noria y la imprenta en la dinastía Song.
La razón siempre ha sido el código subyacente invisible de la civilización Han.


🕯️ IX. Conclusión: la razón es la verdadera fe de una nación

Desde los sacrificios racionales del rey Wen de Zhou hasta los exámenes de ciencia e ingeniería de las dinastías Sui y Tang;
desde el espíritu científico de los Nueve Capítulos sobre el Arte Matemático hasta la visión de “respetar a los dioses pero mantener la distancia”;
el color fundamental de la civilización Han siempre ha sido la razón.

Lamentablemente, esta llama fue ocultada por las sombras de la guerra y el poder.
Pero la razón nunca se extinguió:
todavía parpadea en cada corazón que busca la verdad y duda.

La verdadera fe no es mirar al cielo, sino tener los pies en la tierra.

Cuando recojamos de nuevo la llama de la razón y la ciencia,
quizás, podamos volver a ser los guías de la civilización humana.